Hijos Extraordinarios

UN FINDE DE CHICAS


Por fin llegó el prometido fin de semana de chicas. Un regalo de cumpleaños que teníamos ganas de disfrutar.

Claudia es una persona que le gusta más conocer lo que va a pasar, que tener sorpresas aunque sean positivas. No es que no ponga emoción, es que parece que disfruta más cuando es capaz de alargar la experiencia, haciéndose una idea de lo que puede venir.

Por eso, hace ya un par de semanas, decidimos a qué partido de futbol iríamos, el hotel en el que dormiríamos  y juntas nos dimos unas cuantas vueltas por la web, para hacer más familiar y emocionante nuestro destino.

Durante estas dos semanas, y en especial los últimos días, me pedía entrar y navegar por la web, para mirar y admirar las fotos una y otra vez, y no paraba de comentar con papá la alineación del fútbol, la camiseta que llevaría o lo contenta que estaba de poder hacer ese plan.

Tuvimos la fortuna de poder conseguir más entradas para el partido, lo que hizo modificar algo la primera parte del plan, pues al final fue Iñigo con la tribu. Este cambio le gustó, porque de alguna manera hacia participes a los hermanos de una parte de su regalo.

Disfrutó como una enana y así me lo hizo saber, cuando a la vuelta me llamaron desde el coche para advertirme, de nuevo -por si acaso-, que empezaba la tarde “ahora sólo de chicas”. Para que estuviera lista.

Desde el momento en que salimos por la puerta, cada una con su maleta, sólo la idea de que las dos íbamos a disfrutar de una tarde solas, para hablar de lo nuestro, sin más…nos volvía locas.

La tarde empezó con una sesión de spa, porque así bautizamos al baño en la piscina del hotel, puesto que después nos relajamos en las hamacas, con un té y charla madre-hija.

Luego con “la calma” que ella se encargaba de recordarme cada vez que se me ocurría acelerar el paso, nos fuimos a cenar lo que ella quiso. Era importante para ella saber que en este día especial se le concedían sus deseos…y así lo reflejó su eterna cara de felicidad.

Después de seguir charlando un rato y de vuelta ya al hotel me pidió ver de nuevo el programa Eso no se pregunta” que emitió Telemadrid sobre personas con Síndrome de Down, así que nos pusimos, como si estuviéramos en el cine viendo por tercera vez nuestra peli favorita, casi conociendo diálogos y reacciones. (Sobre este programa, escribiré en otro post, hoy va del cumple de Claudia).

Por la mañana, todavía nos quedaba disfrutar de parte de la sorpresa: el desayuno-buffet del hotel. Aquí, podríamos haber pasado toda la mañana, y no sólo comiendo….el poder levantarse, elegir entre el infinito de todo-esta-rico-no-se-por-donde-empezar, y no tener prisa, ni horario… para Claudia era el paraíso. Era culminar su experiencia con la mejor guinda a un gran pastel.

Yo sé que Claudia ha disfrutado: sus ojos, su cara, sus abrazos, su sonrisa, sus tantas veces dando las gracias, su pavo, su no pavo, sus carcajadas….

Pero de nuevo, la que sale ganando soy yo. Y soy yo, por tanto, la que una vez más da las gracias. Era la primera vez que he podido disfrutar de una experiencia así, a solas con ella. Una sensación de complicidad en donde he hecho el ejercicio de observar, de escuchar, de parar, de disfrutar de lo que viniera…ha sido maravilloso. Me siento muy afortunada y de hecho, me transmitió una energía diferente: no ha sido un descanso cualquiera de cambiar de actividad, o de dormir/descansar, o de despejar la cabeza.

Ha sido uno de los mejores ejercicios que he hecho en mi vida: he tratado de ponerme sus zapatos, he parado el reloj y he aprendido a saborear el PRESENTE. Todavía soy una amateur a su lado, pero sé que estoy aprendiendo cuando la observo y la imito.

Esa capacidad de darlo todo en cada segundo, saliéndose de ella para disfrutar del momento, exprimiendo el instante y a la vez transmitiendo y compartiendo esa alegría….creo que debe ser un componente importante de ese cromosoma extra…posiblemente un elemento diferenciador, más allá del aspecto físico o la capacidad cognitiva…

Por supuesto, esta capacidad de disfrutar el presente no es exclusiva de Claudia, lo que pasa es que en ella es natural y eterno. Los demás debemos acompañarla a sus particulares workshops que es como se aprende…nosotros practicando y ella siendo ELLA.

Repetiremos esta experiencia. No sé quién tendrá más ganas esta vez…

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