Hijos Extraordinarios

SALIMOS A CORRER: NUESTRO PRIMER KILOMETRO JUNTAS


Llevamos ya unos días de vacaciones, que es la mejor época del año para reflexionar, para hacer un parón, mirar las cosas con perspectiva, y como siempre dice mi madre “para cambiar de actividad”.

Ahora pasando unos días en la tierruca, en donde hablamos con naturalidad, holgura y mucha fluidez el idioma de Cervantes, estamos aprovechado para relajar un poco la “Sprache”  y dedicar el tiempo a esas otras actividades que muchas veces la vorágine organizada, marcada por horarios, actividades y quehaceres rutinarios del resto del año, nos impide disfrutar.

Hoy Claudia y yo nos levantamos temprano y salimos juntas a correr.

Hace unos días le dije que el jueves era un buen día, y esta mañana ya estaba preparada para emprender nuestra aventura deportiva.

Cuando me levanté, ella ya había hecho su cama, y me estaba esperando, casi nerviosa, porque hoy salíamos juntas, por fin, a conquistar nuestro primer logro, nuestro primer kilómetro juntas.

Claudia tiene buena preparación física, y el deporte le gusta en casi todas sus especialidades. Aunque no habíamos ido nunca juntas a correr, es algo que ella estaba deseando desde hace tiempo.

Así que, tras la foto para inmortalizar el momento, hemos hecho unos estiramientos, y allá que nos hemos ido…

Lo primero que me ha dicho, sin haber empezado todavía es que ella “quería sudar” – esto es algo que le fascina, probablemente derivado del esfuerzo que supone hacer deporte, combinado por la admiración a su padre cada vez que viene de correr. Nosotras, claro está!, no íbamos a ser menos.

Ha sido una experiencia maravillosa. Ella emocionada, con buen ritmo e incluso preguntándome si lo hacía bien, se permitía el lujo de cambiar de ritmo mientras me imitaba en el movimiento de los brazos, o me sonreía con un “vamos peloten!” por si yo me quedaba atrás.

Cuando estábamos a mitad de camino, le pregunté si dábamos la vuelta, y me respondió muy segura de sí misma “es que no estoy sudando todavía, un poco más!”.

Ya de vuelta, empezó a bajar el ritmo, y era yo quien le animaba diciendo que ya quedaba poco. Entonces es cuando le dije “Vamos Claudia, ya queda poco, y además ahora es cuando hay que esforzarse, porque justo cuando estás cansada, es cuando empezarás a sudar” y con una gran sonrisa, mezclada con la incredulidad, pero animada por las palabras, recuperó el ritmo hasta que sus ojos alcanzaron a ver la meta, que era la puerta de casa.

Efectivamente cuando llegamos, estaba roja, acalorada y como si de un gran trofeo se tratara, me ha abrazado con entusiasmo gritando “mamá! Estoy sudando!!, se lo tengo que contar a todos!! Lo he logrado, estoy sudando como papá!!”

Ha sido un kilómetro en el que hemos disfrutado mucho. Ella ha conquistado un nuevo logro: ha comprendido que para sudar, hay que esforzarse y lo ha hecho muy consciente a lo largo de todo el recorrido. Se ha esforzado, y lo ha logrado.

Yo también he disfrutado mucho, no sólo por verla tan feliz, sino por la felicidad que me ha transmitido, por lo que me anima a seguir sacando de Claudia todas las posibilidades que son tantas. Porque supone una nueva etapa, en la que –como ella dice, las chicas juntas- podemos compartir muchas más actividades y no sólo deportivas.

Claudia se está haciendo mayor y aunque por un lado me da algo de pena, tengo la certeza de que el paso de los años nos enseñará a disfrutar cada día más juntas.

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