Hijos Extraordinarios

PREMIAR EL ESFUERZO


A dos semanas del cumpleaños de Claudia, no puedo sino hacer una reflexión en voz alta y compartirla con todos los que me preguntáis por ella y el resto de la tribu.

El otro día leí un artículo que decía que nos hacen madurar los daños y no los años. Sólo el titulo llamó mi atención, porque yo soy más de aprender de las experiencias, las buenas y las malas. Y eso es lo que nos hace ser como somos.

Me encantó esa reflexión. Pero a nosotros, siempre lo digo, es Claudia la que nos enfrenta a la realidad de forma permanente. Y queriéndolo o no, es lo que nos hace, sin duda madurar.

No siempre podemos medir las cosas o las personas por los resultados que se obtienen. Creo que lo importante es saber valorar en lo que uno se convierte en busca de esos objetivos. Claudia nos enseña en su día a día, lo importante que eso en su vida. Y a lo mejor por eso, ella tiene esa magia interior que le hace disfrutar de las cosas de una manera tan especial.

Ayer mismo, cuando la recogí del fútbol, la encontré pletórica, porque en su lucha por conquistar el gol que nunca llegó, ella sabía que lo había dado todo. Y estaba feliz. Se le veía en sus gestos, en su cara, en la forma de contarme sus pericias. Y sin llegar a marcar el gol tan esperado, transmitía tal entusiasmo en su esfuerzo por lograrlo, que contagiaba como si fuera una gran victoria, su victoria.

Cuando llegamos a casa, -todavía con el abrigo puesto-, se lo contó a su padre con la misma pasión y entusiasmo. Bueno, en realidad, hacía más hincapié todavía en los remates, piruetas o regates, sabiendo que el receptor ahora era más “profi”, y le seguía más en los “tecnicismos” y detalles.

Hasta que no se aseguró de que todos habíamos participado de su pasión, no paró de hablar, gesticular y repetir sus batallas. Algo que suele hacer siempre que quiere transmitir algo.

Pero le pasa lo mismo cuando prepara un examen. Estas semanas está teniendo evaluaciones de casi todas las asignaturas. Algunas le gustan más que otras, como a todos. Pero viéndola preparar los exámenes, poniendo en valor sus propias estrategias y puntos fuertes para sacar el máximo rendimiento, a uno le hace pensar, que el resultado es casi lo de menos, y mientras tanto, por el camino, el esfuerzo tiene que ser recompensado, porque al final, es lo que motiva para continuar.

Desde que ha empezado este curso escolar, los domingos –día de repaso y preparación de la semana- ella también trae sus tareas, incluso si no tiene deberes del colegio, a ella le gusta sentirse igual de responsable que los demás. Y como el resto de hermanos, tiene sus quehaceres.

En Claudia esto de disfrutar del camino, tiene especial relevancia, porque a diferencia de los hermanos, no se puede prever el resultado lógico: estudio, luego saco buenas notas. Y tampoco somos capaces de saber, en tiempo, cuándo llegará ese resultado “esperado”.

Y esta filosofía de vida, de valorar y disfrutar el ahora, sin perder de vista el horizonte, es algo que Claudia con su forma de vivir, nos da lecciones magistrales, sin quererlo y además de forma constante.

Como en toda familia, el mayor es el que abre la brecha y prepara el camino que los hermanos recorren después y la verdad, es un lujo tener a Claudia como primogénita porque deja un surco muy particular del que siempre nos beneficiamos todos.

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