Hijos Extraordinarios

NUEVO CAMINO PARA CLAUDIA: ENTRAMOS EN EL MUNDO DE LA INCLUSION


Hemos ganado una batalla al sistema alemán. El camino no ha sido fácil, ha sido intenso y no exento de obstáculos, pero al final, el resultado es que Claudia pasa de la educación especial a la educación con inclusión.

Estamos de celebración. Quizás sea ésta la batalla más dura que hemos superado…ha sido una larga cruzada, un sinfín de obstáculos, trabas, pegas…pero lo hemos logrado!!! Claudia ha empezado por fin su nuevo Colegio.

La realidad es que la dificultad no está tanto en la ausencia de medios, recursos o personal. La dificultad es extrema por la falta de información que hay respecto a los niños que tienen Síndrome de Down. Y al final nos damos cuenta, que todo viene provocado porque apenas hay niños con trisomía 21, por lo menos en Düsseldorf.

A Claudia le han tratado fenomenal en el Colegio en el que ha estado este año y medio, ella lo ha pasado muy bien, y tanto profesores como alumnos han disfrutado de su presencia tanto como Claudia ha conseguido enseñarles lo que la palabra paciencia significa en cualquier contexto.

El tema es que este Colegio, de educación especial, se queda demasiado corto para el potencial que tiene Claudia, por eso empezamos una cruzada para cambiarla de Colegio a uno de integración, puesto que teóricamente la nueva ley nos amparaba.

Lo que ocurre es que hay todavía una gran brecha entre la legislación teórica y muy específica, y la triste realidad, por lo que nos ha costado mucho, mucho, muchísimo, encontrar a la persona ideal que nos ayudara, haciendo la pregunta perfecta que nos dirigiera al sitio correcto, después de enviar unos 1.439 emails, 345 cartas, hablar con más de 68 personas y llamar a más de 10 colegios.

Hay una especie de miedo o tabú para con los niños con Síndrome de Down, que si ya he dicho que en España están en extinción, aquí deberíamos pasar al otro lado para protegerlos….porque los que hay son, nunca mejor dicho, especies únicas, dignas de estudio (y esto merecerá otro post con las experiencias que estamos viviendo cuando ajenos conocen a Claudia).

Ha sido éste, un año y medio de intenso aprendizaje, y no porque el Colegio antiguo de Claudia no lo haya hecho muy bien o no tenga grandes profesionales. Pero lo curioso es que esos mismos profesionales que tanto han alabado a Claudia, no hayan sido capaces de “invitarnos” u orientarnos a “empujar a Claudia a una educación más adecuada a sus capacidades”.

A pesar de todo, este sistema nos ha enseñado mucho. Nos ha hecho más fuertes, porque no hemos parado de luchar hasta que por fin lo hemos conseguido…Hemos aprendido que sólo pierde la batalla quien deja de luchar, y que nos queda muy claro, que la protagonista de esta historia nos hace crecer como personas cada día que estamos con ella.

Claudia nunca ha sido una niña infeliz, nunca se ha quejado del colegio, ni de sus amigos a los que adora, cuida y mima a diario. Nunca ha hecho nada que nos hiciera sentir mal por tenerla en este colegio.

La realidad es que Claudia ha aprendido a hablar Alemán, entiende casi todo cuando le hablan, y es capaz de seguir las clases de logopedia, música o piscina en Alemán con alegría, pasión y vibración española.

El sistema educativo alemán es algo diferente, y a partir de secundaria, y en función de las notas (que es lo que determina la capacidad del niño) debe elegirse qué tipo de secundaria se hace, si se encamina hacia un oficio, a un grado medio o hacia la universidad.

Teóricamente a Claudia le quedaba sólo un año en Primaria que termina a los 10 años, con lo cual, no sólo el sistema estaba en nuestra contra – cualquier niño con SD debe ir a un colegio especial- sino que el tiempo era el otro temporizador con el que teníamos que luchar.

Con todo y con eso, nos pusimos manos a la obra, buscando colegios por la ciudad, llegando a ampliar el radio a más de 30 kilómetros con tal de encontrar algo mejor para Claudia

Al final, y después de buscar tanto y por tanto tiempo, una carambola de circunstancias se alinearon poniendo todo a favor para la inminente incorporación de Claudia a un colegio de integración, donde no solo va a mejorar su alemán, sino que además va a ser tratada como uno más, dando clases de matemáticas, lenguaje, música, destrezas manuales y todo tipo de deportes.

Por fin vuelve al circuito que le corresponde, donde podrá seguir progresando como cualquier otro niño de su edad, donde podrá encontrar y explotar sus capacidades.

Quizás ella ha sido ajena a todo esta odisea, pero lo cierto es que cuando visitamos su nuevo colegio por primera vez para que valoraran sus capacidades, y le contamos tras su aprobación que ese sería su nuevo colegio, se puso tan contenta que no ha parado desde entonces de contarlo a todo el mundo de su entorno…

Ahora comenzamos una nueva y apasionante etapa con otros retos por delante; ahora le van a exigir más a ella, que se medira con niños mejores que ella académicamente hablando, más rápidos y con toda seguridad, le harán madurar y avanzar sin prisa pero sin pausa….y eso nos va a demandar también a nosotros estar más encima de ella, para apoyarla en sus nuevos “estironcitos” de los que sin duda todos seremos testigos.

Este 2015 se prevé lleno de grandes cambios, grandes retos y apasionantes aventuras, que le dan alegría a una vida intensa y a la vez maravillosa! Como decía aquel indio “las cosas nunca acaban hasta que terminan bien, sino es que no han acabado”.

Tras su primer día de clase, al recogerla me decía de camino al coche: “mamá, me encanta este colegio”…y yo con una simple sonrisa borre todas y cada una de la trabas que hemos pasado…dando la razón al Indio Sabio!

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