Hijos Extraordinarios

LOS HABITOS EN LAS CRIATUREN


Creo que no me equivoco si digo, que es complejito, enseñar hábitos a los niños, pero también creo, que es más sencillo que hacerlo con los mayores. Y aunque la técnica, al final, es muy parecida, los niños son más moldeables y dóciles.

Llevamos ya un tiempo poniendo encargos a las criaturen, para que, cada uno aprenda no sólo la responsabilidad de tener que hacer las cosas y bien, sino también las consecuencias que tiene el no hacerlo o no hacerlo bien.

Ejemplos tan básicos como recoger cuando uno termina de jugar, colocando cada cosa en su lugar, o meter un calcetín dentro de otro para echarlo a lavar sin que mama se vuelva loca emparejando después a los viudos….y tantos miles de ejemplos, que parecen tonterías, por la sencillez, pero que nos han hecho descubrir, que es lo que después con el tiempo, marca la diferencia: el hábito conseguido hoy, es una virtud el día de mañana, y su contrario, sería el vicio…

Tenemos niños entre nueve y dos años, con lo cual, llevamos casi una década de servicio, y creo que es tiempo suficiente para obtener conclusiones básicas, sobre cómo enseñar hábitos a estos personajillos y no cejar en el intento. Lo que en ningún caso significa, que lo hayamos logrado con éxito….

Nosotros hemos construido un mural, con los días de la semana, en el que ponemos el encargo que tenga cada uno, más los deberes y tareas que tengan que hacer, y se van añadiendo puntos a lo largo de la semana, según se hayan conseguido.

No es cuestión de hacerles una competición feroz, sino que por el contrario, todo suma, y ayudar a un hermano, es lo que más puntúa. De esta manera, todos ganan siempre, el objetivo es que aprendan, no que se odien…En este juego nadie pierde: creo que la única lección extraíble para un perdedor, es que es un perdedor. Esa no es la idea! NEIN!!!

Algunas cosas que nos funcionan:

  1. Utilizar la zanahoria, no el palo. He probado el castigo como método de aprendizaje, y no me funciona. Y recuerdo muy bien, que de pequeña prefería una explicación que un azote, o un castigo. En todo caso, el castigo es algo que nunca es divertido para nadie, y los niños aprenden más del castigo en sí, que del hábito que estemos trabajando. Creo que es “más rentable” hacer juegos, recompensas, y mucha paciencia…En esto es algo que yo tengo que emplearme más a fondo…porque aunque lo tengo claro…el día a día, a veces, me lleva a atajar con un castigo…
  2. Recompensas en todas las versiones posibles: Cada uno sabemos qué es lo que más les gusta a los niños, para nosotros es fácil: cada uno tiene su propia “debilidad” y muy bien definida, pero también les motiva mucho, compartir sus logros con sus amigos, profesores, familiares…son siempre motivos para su crecimiento.
  3. Perseverancia: Para mí la más difícil, y sin embargo, la más trabajada…ya escribí un post sobre la constancia y la perseverancia, y aunque sigue costando, los resultados llegan, claro que llegan….es mejor perdurar en un hábito, que cambiar cada poco tiempo. Para mantener un enfoque en el logro de un hábito, la constancia es vital, para que se vea poco a poco la mejora.
  4. Los niños no son perfectos: Fallan. Cometen errores. Pero no creo que sobredimensionarlos les haga bien. Pienso que es mejor la comprensión para ayudar en la consecución del objetivo. Es mejor animarles, que criticarles. Llevará días, semanas, meses incluso años conseguir un hábito, así como nosotros tampoco lo conseguimos de la noche a la mañana…Así que es injusto esperar de los niños algo que para nosotros es imposible. 
  5. Implicarse: La verdad es que esto, fuera de bromas, esta genial, porque así nos permite valorar el esfuerzo que hacen ellos, si de verdad nos implicamos, y nos fijamos también algún objetivo común, o individual, compartiendo esfuerzos y logros…mantenernos enfocados en la consecución de algo, como nos recompensamos…los niños aprenden de todo lo que ven, mucho más de lo que se le dice.   
  6. Hay que celebrar: Los niños necesitan siempre feedback positivo. Si lo hacen bien, por pequeño que sea, hay que celebrarlo! Esto les hace sentirse fenomenal y les motiva mucho para seguir, y con la sensación de que conseguir objetivos, es algo fantástico. Especialmente al comienzo.

Y todo esto, aplicado a igual a nosotros, -que nos creemos mayores-, y la realidad es que disfrutamos tanto como los niños, cuando conseguimos algo, sí o no??. Y si no es así, entonces, aprendamos de ellos…

Estas lecciones, las hemos aprendido con la práctica. Haciendo, errando, probando, observando. Los niños son fuente de sabiduría, porque –entre otras cosas- son naturales, y saben disfrutar de cada momento.

Acaba el año, así que es un momento perfecto para hacer propósitos…

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