Hijos Extraordinarios

LA MARAVILLOSA SENCILLEZ DE LOS NIñOS


arece que el coche es el lugar donde surgen las conversaciones más sinceras, entrañables o profundas, y especialmente si voy sola con alguno de los niños.

Reconozco que si vamos todos juntos, no hay manera de enlazar dos frases seguidas que hagan referencia a un mismo tema. Todos quieren hablar, comentar, el que habla más fuerte parece que tiene más poder….por no comentar el ruido (imposible llamarlo melodía) que se genera cuando todos “al unísono” nos creemos que estamos en la final de la “voz kids” dándolo todo por un estribillo de la canción que toque.

El coche. Que gran sitio para charlar de forma espontánea, sobre lo que surja, cuando el tráfico de Düsseldorf te impide avanzar más de cincuenta metros en media hora (esto ocurre pocas veces, pero cuando hay un golpecito….se “lía parda”).

El caso es que íbamos Lucca y yo charlando, y surgió no sé cómo el tema de Claudia. Y el “tema” de Claudia no es otro, que la respuesta a la pregunta que abiertamente le hizo su amigo: “Que le pasa a tu hermana que es así?”.

Ya he hablado en dos post anteriores de la relación de los hermanos, de cómo se comportan entre ellos, de cómo es vivir con un hermano con discapacidad….

Pero lo que hoy cuento, es la percepción que Lucca tiene de Claudia, de su hermana mayor. Cómo el, -o supongo que los hermanos en general de un niño con discapacidad-, afronta ESA diferencia.

Aquí en Alemania, de todas formas, son varias “diferencias”, porque al hecho de no ser alemán, se suma el tener 5 hermanos, así que lo de Claudia es una anecdotilla más…

Lucca me decía que su amigo, tras pasar un día en casa, le preguntó en el colegio, sobre Claudia, y que lo hacía con cierta intriga pero también interés. El, por su lado, sabiendo que Claudia es distinta, no quería usar ningún término peyorativo para describir a su hermana. Y es entonces, cuando empecé a provocarle para sacarle su mejor interior…

Yo: ¿Y qué le contestaste?

Lucca: Pues que Claudia es especial…

Yo: ¿Y él te entendió?

Lucca: NO. Tuve que explicarle que le cuesta más hacer algunas cosas y eso…pero que hay otras cosas que hace muy bien.

Yo: Ahhhhh, sí? Cuáles??

Lucca: Jo! Mamá! Claudia juega muy bien al futbol…me puede en Judo…y además…es la número uno en cabezota!(risas)

Yo: Bueno, Lucca, ya sabes que Claudia tiene Síndrome de Down, si te sientes mas cómodo, se lo puedes decir, la próxima vez.

Lucca: Ya Mamá, si lo sé… pero… es que se me olvida…porque en realidad no entiendo muy bien qué es eso que dices que tiene.

Yo: No es una enfermedad, Lucca, Claudia es así. Es una niña como tú, pero con una discapacidad que se llama Síndrome de Down.

Y esto le llego tan profundo, que casi sin dejar que yo terminara mi frase, me dijo con una mezcla de rabia y pena: “Mamá…no digas eso! suena fatal!…No sé por qué se llama así, si a Claudia no le pasa nada. Claudia puede hacer todo casi igual que yo: está en cuarto y yo en tercero. Vale que no lee mis libros, pero lee los suyos. En Smartick va por detrás, pero también tiene un montón de diplomas. En deportes ella hace algunos mejor que yo y otros peor, pero casi me gana corriendo…

Yo: Sí, tienes razón Lucca, es verdad que Claudia hace muchas cosas casi igual que tú y que Mauro…y a ella además ya sabes que le encanta compararse con vosotros….

Lucca: Pues entonces, mamá no se puede decir lo de la discapacidad. Claudia no es eso.

Yo: pues sabes Lucca? Hay mucha gente que piensa como tú, y como no le gustaba lo de la discapacidad, ahora hablamos de que todas las personas como Claudia, tienen “capacidades diferentes”.

Lucca: Ah, eso! diferentes como ella! Lo ves? Pues eso es lo que dije a mi amigo, que Claudia hacia todo, pero diferente…Y se puso a mirar por la ventana tatareando la cancion con cierto orgullo de su conquista.

Yo, en silencio, aceleraba mi bólido, en una carretera que de repente se despejo, como si fuera la señal de que nuestra conversación había terminado con un nuevo descubrimiento: el camino fácil que encuentran los niños para aclarar y despejar la forma en que nosotros, los adultos, entorpecemos con vocablos que no definen, sino que clasifican.

Lucca no quiere que se clasifique a su hermana como una persona con discapacidad, quiere que se vea que puede hacer otras cosas. Quizás el vocabulario o las expresiones de un niño de nueve años, no sean las más concisas, pero él lo tiene muy claro! Y la sencillez de sus comentarios, son más profundas que muchas reflexiones maduras.

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