Hijos Extraordinarios

JUGANDO AL TETRIS


Hoy es un día muy especial, porque escribo a casi 10.000km de casa.

La experiencia está siendo apasionante y muy intensa. Si bien la vuelta a las aulas me rejuvenece y me llena de energía, tengo que admitir, que la reflexión diaria durante las pocas horas libres que me quedan, lleva mis pensamientos directamente a la familia con recurrencia.

Estoy en el ecuador de esta aventura y está siendo muy enriquecedora. La parte docente diariamente colmada, aunque ciertamente previsible, contrasta con el silencio y la calma provocada por la ausencia de alboroto y juerga de una casa en constante movimiento.

Por otro lado, la diferencia horaria está impidiendo una comunicación normal, así que gracias a las tecnologías, nos enviamos mensajes de voz y videos intentando así, reducir distancias aunque solo sea de manera psicológica.

Nunca antes me había marchado por tanto tiempo y sola, así que estoy disfrutando de la magia de la “primera vez”, con la soledad y el descanso que a su vez me recarga pilas para volver con más fuerza.

Además para los niños también es algo nuevo, y así ellos también podrán aprender cosas y experiencias distintas. Sé que todos están haciendo muy buen trabajo por allí, y eso me llena de alegría aunque reconozco que por otro lado, tampoco me sorprende tanto, porque tenemos una buena cadena de producción y montaje, que hemos ido perfeccionando con los años y en casa hay muchas cosas que funcionan en modo automático. Evidentemente, siempre hay algo que lo hace diferente, pero es lo que a su vez da emoción y vidilla a la rutina.

TETRIS

Lo único que se me ocurre pensar es que vivimos en el juego del TETRIS: vamos encajando piezas a medida que van saliendo. Cada una, pieza a pieza, y a su debido tiempo, hay que ir acoplándola y en ocasiones darle vueltas hasta encontrarle su lugar.

Cuando no sale la pieza que esperábamos o no hay tiempo para modificar su posición, se queda un hueco vacío. En otras ocasiones, cuando nos confiamos y cuando creemos que podemos cuadrar las fichas, es cuando más errores cometemos. O cuando colocamos mal la pieza, entonces suben las líneas. Y cuando estamos casi a punto de ser eliminados del juego….llega la barra vertical, que de nos permite encajar varias filas juntas y ganar repentinamente muchos puntos.

Claudia es esa barra vertical en nuestro TETRIS. A veces nosotros no vemos algo claro, a lo mejor vamos demasiado rápido, no encontramos la pieza, la colocamos mal, o no la rotamos a tiempo….y de repente, aparece Claudia, quien con una sencillez y naturalidad aplastante, coloca su barra vertical haciendo que, sin más, las piezas encajen.

Y eso es lo importante del juego. Que no se acabe. Que las piezas se vayan encajando, y el objetivo no es que quede bonito, sino que las piezas encajen bien para ir consiguiendo hacer filas que nos pongan siempre en el punto de partida para volver a empezar.

Y lo mejor de todo, es que es eso, un juego. A veces sale bien, otras veces no sale perfecto…lo bueno es que vivimos, sobrevivimos y nos divertimos.

Esta semana está siendo diferente para todos. Por una semana, no estoy encima para que hagan Smartick, lean o se vayan puntuales a la cama. Y además están con papá, que les divierte mucho más que yo, cambiando las verduras por helados y la lectura por coreografías de baile al son de las canciones de moda…

Es una semana, sin duda, distinta y como decía Claudia en su mensaje de hoy, para que “me lo pase bien de vacaciones y me haga muchas fotos”. No se hable más.

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