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INCLUSION: PALABRA DE MODA TAMBIEN PARA LOS DOWN


Hoy, 11 años atrás, se empezaban a realizar los primeros eventos en Ginebra, y es en 2011 cuando la Asamblea General reconoció el 21M como Día Mundial del Síndrome de Down.

Esta fecha fue seleccionada por la coincidencia (mes 3, día 21) con la triplicación del par 21 de cromosomas, que es lo que caracteriza a las personas con Síndrome de Down.

Desde entonces, cada año miles y miles de personas en todo el mundo, nos unimos para alzar la voz de manera global y unánime, con el mensaje único de trasladar a la sociedad que los que tienen Síndrome de Down, son PERSONAS, que simplemente tienen capacidades diferentes y en ocasiones únicas, por cierto.

El lema de este año habla de los beneficios de un entorno inclusivo.

La palabra “inclusión” está de moda. Se empezó por trabajar hacia la inclusión social como forma de integrar a las personas con discapacidad en la sociedad, y qué mejor forma de hacerlo, que a través de la educación inclusiva, como una evolución de la educación integrativa.

Se habla también de una sociedad inclusiva, como aquella en la que todos sus individuos y grupos que la constituyen, tienen condición de partícipes que contribuyen por igual, libres de expresar sus diferencias e igualmente integrando sus voces dentro de la población.

En el terreno profesional, los investigadores definen la inclusión de muchas maneras diferentes. Algunas definiciones se centran en valorar las diferencias. Otros enfatizan en la importancia de encontrar un terreno común para promover la cohesión. La teoría psicológica, por finalizar, da crédito a los dos puntos de vista.

En definitiva, los líderes que quieran crear culturas inclusivas en sus empresas, tendrán que ser capaces de valorar la diversidad de talentos, experiencias, e identidades que tienen sus empleados. Y al mismo tiempo, necesitan encontrar un terreno común. De esta forma los empleados se sienten, de un lado reconocidos por sus diferencias que les hace únicos, y de otro, se sienten que forman parte de un proyecto común, con un sentimiento de pertenencia.

Bajando al terreno más personal, siguiendo esta ola de inclusión, si yo tuviera que responder a la pregunta ¿Qué es la inclusión?, sólo me viene a la cabeza una frase que nos decía mi madre de pequeños, que entonces no entendía, ni mucho menos pude imaginar que sería hoy, unas décadas después, la manera en la que yo misma explico esta idea a mis hijos: “os quiero a todos igual, pero de manera diferente”

Supongo, que si me pongo en su piel, les pasará lo mismo que a mí a su edad. No entiendo muy bien lo que quiere decir, porque dice una cosa y la contraria con la misma intensidad….pero yo me siento diferente, dentro de una familia que me quiere. Y con eso, me basta.

Claudia, es única en nuestra numerosa familia. Pero no sólo por el hecho de que tenga Síndrome de Down, sino porque cada uno tenemos cualidades, aptitudes y capacidades diferentes.

Cuando le pregunto a Claudia que si ella es diferente a sus hermanos, me responde con mucha naturalidad…“Si, mamá! Claro que soy distinta: yo soy muy especial porque tengo gafas, soy la mayor, tengo once años y la única que puede cuidar de mis hermanos”.

Si ellos, no notan esas diferencias, si los niños son tan sencillos y sinceros que obvian lo que los adultos clasificamos, ¿por qué no aprender de ellos?

Crear ambientes inclusivos, como recoge el lema de este año, efectivamente crea muchos beneficios. Beneficios que quizás sólo alcanzamos a valorar los que de alguna forma tenemos algún contacto con personas con alguna discapacidad, o con alguna que otra capacidad diferente.

Nosotros tenemos la experiencia de convivir con Claudia, así que supongo que vivimos la inclusión porque la practicamos de manera casi natural. Pero si algo he aprendido a lo largo de estos años, es que para vivir la inclusión, sea en el ámbito que sea, somos nosotros, cada uno de nosotros, los que tenemos que pensar de forma diferente. Tenemos que querer incluir a todos, cada uno con sus diferencias, porque ya está escrito por los expertos: la riqueza está en la diversidad.

Las personas con Síndrome de Down se sienten únicos y parte excepcional de esta sociedad. Ellos practican esta inclusión, y sólo con su presencia, generan ambientes inclusivos.

Nos toca responder. Nos toca abrir la mente. Es nuestro turno para hacer que la comunidad en la que se desarrollan como personas, les incluya como parte única e integrante, que aporta valor y muchas capacidades diferentes.

Publicado en LA RAZON, el 21 de marzo de 2016

Inclusion, palabra de moda

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