Hijos Extraordinarios

UN AÑO NUEVO CON ILUSION Y BUENOS PROPÓSITOS


Empieza un año nuevo, y como no podía ser de otra forma, todos nos ponemos objetivos, propósitos y metas que deseamos llevar a cabo.

Pero antes de comenzar, lo que parece más razonable, es hacer un balance de lo que hemos hecho mal y aprendido de esa experiencia, lo que debemos mejorar y lo que podemos hacer nuevo.

Para saber dónde queremos llegar, primero hemos de saber dónde estamos ahora. Esto es tan fácil de entender, como abrir GoogleMaps: ¿Qué es lo primero que sucede? Antes incluso de que se trace la ruta, la aplicación señala la ubicación actual. A partir de ahí, se establecen diferentes formas de llegar al destino. Es imposible trazar la ruta, sin antes saber desde dónde se está comenzando.

Con esta simple explicación, les pedimos a los niños que escribieran tres propósitos para este año 2017 con una sencilla indicación:

Uno: dejar de hacer algo que habían hecho mal.

Otro: para mejorar algo que ya habían empezado.

El tercero: de algo nuevo que tenían que hacer.

Esto les mantuvo ocupados un cierto tiempo, porque al principio estaban muy perdidos…todavía no les habíamos sentado a pensar, reflexionar y en definitiva, ver cómo cada uno de ellos puede hacer las cosas un poco mejor.

El hecho de escribirlo a su manera, claro! En esta ocasión no estamos centrándonos en la correcta ortografía, sino en el hecho de tatuar sobre papel sus reflexiones, que les hace además conocerse a sí mismos e incluso a reconocer cosas que no hacen bien. Es un acto que les ayuda realmente a ser conscientes del bien y del mal. Y los niños, a sus edades, tienen capacidad de hacerlo.

El resultado ha sido increíble. Cada uno en su razonamiento. Cada uno en su manera de ser…los niños son muy conscientes de lo que hacen bien, de lo que hacen mal y de lo que pueden hacer mejor.

Claudia sabe que a veces se porta mal, o se pelea con sus hermanos. Algo que no deja de ser común en una convivencia. Y siendo consciente de ello, se propone para este año portarse bien y obedecer a la primera, dos objetivos que sabe debe mejorar.

El ponerlo por escrito les genera también conciencia y responsabilidad. Claudia, con 12 años, así lo refleja en su escrito, y lo demuestra en su día a día. Solo con el hecho de parar y pensar qué hago mal y qué puedo hacer mejor, les ayuda a conocerse para superarse.

propositos-de-claudia

Un ejemplo más, de que Claudia, al igual que sus hermanos, es plenamente capaz, consciente y realista en sus inquietudes. Su entorno es su familia, y sabe que es ahí donde tiene que hacer el esfuerzo.

El tiempo nos ira diciendo si esto funciona. De momento, a día 3 de enero de este nuevo año, es pronto para hacer ni siquiera un balance. Tan solo puedo asegurar que hay una dosis y ambiente de motivación individual, colectiva y contagiosa, que si somos capaces de mantener, seguro nos enseña cosas maravillosas a lo largo de este libro en blanco con 365 páginas que tenemos ocasión de volver a llenar con dibujos, garabatos, letras derechas sobre renglones torcidos a lo largo de este nuevo año 2017.

Espero y deseo que sea otro año lleno de enseñanzas, alegrías y motivos de  celebración. Y eso lo conseguiremos, si somos capaces de seguir aprendiendo de los niños con la ilusión de querer querer.

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